martes, 27 de junio de 2023

Martes 27/6/23 - Almas y cuerpos que no debieron ser

Siento haber muerto cinco años atrás. Desde entonces, llevo en mi espalda el peso de aquel cuerpo y todas las esperanzas que encendían su alma. Desde entonces, nunca supe qué fui o qué soy. Lo más preciado que había en mí, fue violentado, y nunca pude volver a lo prístino de aquel tiempo.

Era una niña hermosa y risueña, que corría y jugaba despreocupada, con mil ilusiones y sueños, a la vez que incontables miedos. Con los pies en la tierra, siendo guiada por senderos que dibujaba el cielo...

Hoy sólo siento un vacío, reflejo de lo inexistente. Lo que más atesoraba, nunca fue y nunca será. La vida, día a día, me recuerda que ese sueño nunca hubiera podido ser, por cuanto yo lo quisiera.

Amar desde el dolor de saberte sólo una parte, un fragmento. Me sabe a poco. A insignificante, mi lugar. Irreverente y reemplazable por cualquier recuerdo, y lo más agonizante: por una melodía, una brisa o un aroma. El día a día arrebata mi presencia, así como, algún día del pasado, arrebató lo que era mi esencia.


¿Qué puedo ofrecer hoy, más que una mentira? ¿Puedo elegir esta vida? Decir que te amo y al minuto romper en llanto, porque no soy para vos lo que hubiese siempre querido ser, ni sos para mí lo que hubiese siempre querido que fueras. ¿Cuán soportable podría ser? Saberte un capítulo entre tantos, o un párrafo de un ensayo; un punto de descanso, que da pausa y paso. 


No sé qué creí que encontraría en este mundo cuando encarné. Tal vez vine a aprender a amar desde el dolor, desde la agonía. No sé qué creí que encontraría después de que fui corrompida. Somos almas amables, y a la vez envilecidas. Eso es lo intolerable. Además de haberme contaminado, tener que presenciar la decadencia y mediocridad de lo que hoy, presuntuosamente, se cree que es amor (y que con claridad sé que no es amor). Porque sentí lo más puro del amor antes de siquiera sentir lo que era amar; antes de siquiera conocer a alguien a quien amar. Tuve contacto con esa fuente, y me encandiló. Lo que nadie me había dicho, es que en este mundo eso no existía, o que al menos yo no iba a vivirlo. 


Si hubiera una manera de hacerlo real, no dudaría en borrar de esta existencia cada cosa y persona que trastornó algo que era divino, inmaculado.

Sacrificaría esta vida por tener otra en la que eso fuera posible y real. 

En la que de principio a final mi viaje sea compartido con vos, y con nadie más. 


La vida pierde el color que con tanta ternura alguna vez pinté;

pierde la forma que delicadamente alguna vez perfilé.

Desafinan sus coros. 


Contemplo el desastre, la ruina de lo que creé, creí y crié. 


No sé qué pinto,

ni qué perfilo,

ni qué canto.



Natalia.